¿Se puede perder algo que nunca se tuvo? Para algunos analistas bolivianos, las
recientes encuestas realizadas por el diario Página Siete sobre la popularidad del actual
presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Luis Arce, y que asegura que la
población le perdió la fe, están afectando su imagen de popularidad; sin embargo, en
realidad sería perder la poca fe que aún quedaba en el manejo gubernamental vs.
Crisis económica.
La encuesta encontró que la ciudadanía consultada no cree en el actual gobierno en un
44% y cree que estamos en una “crisis económica fuerte”, luego está un 38% que habla
de una “crisis moderada”, y el 31% cree que Arce tiene la capacidad de resolver este
tema. Un 20% es aún escéptico, es decir, que no cree en quien ganó las elecciones con
una mayoría, el 2020.
Cabe señalar, que ganar en urnas se dio en una etapa electoral sui generis, Bolivia salía
de un conflicto, una renuncia y lo que ahora defiende los oficialistas un “Golpe de
Estado”. Esto dio paso a nuevos líderes emergentes, ahora opacados y a cambios en el
tablero de ajedrez político del Movimiento al Socialismo (MAS – IPSP).
Al retorno de Evo Morales Ayma, tras renunciar y huir del país por las revueltas
populares, dejó en claro su deseo de retornar a la silla presidencial, el punto es que el
AS bajo la manga, para que el socialismo se mantenga en gobierno, Luis Arce, también
dio muestras de interés en mejorar su imagen rumbo a las elecciones del 2025.
En esta etapa de campaña “silenciosa”, surgieron denuncias de corrupción, narcotráfico
dentro del gobierno y deslealtades al interior de las filas masistas, y la factura que está
cobrando sería para el oficialismo.
De acuerdo a ley, en Bolivia se establece la realización de primarias de forma
obligatoria, la factura se cobra aquí el ataque interno, ya que esta acción no resolverá
la división, y según las cifras arrojadas por estudios, Arce -electo bajo las banderas
masistas, que Evo dirige- perdería frente a Morales en una primaria del MAS.