El reciente anuncio de que el Partido Aprista Peruano (APRA) presentará como fórmula presidencial a los experimentados dirigentes Jorge Del Castillo y Mauricio Mulder, ha reactivado el interés en una agrupación política que parecía destinada al ostracismo. Luego de varios años fuera de la escena electoral, esta jugada estratégica representa un intento decidido del APRA por recuperar protagonismo de cara a las elecciones presidenciales de Perú 2026, en un contexto político sumamente fragmentado, con más de cuarenta agrupaciones disputándose el poder.
Esta fórmula presidencial aprista no solo es relevante por sus nombres históricos, sino porque simboliza una clara apuesta del APRA por la cohesión interna, rechazando alianzas electorales y apostando por “un militante, un voto” como método para elegir sus candidatos. Esta decisión pone nuevamente a prueba la capacidad del partido para organizarse y competir, en tiempos donde las estrategias electorales requieren una gran precisión para ser efectivas. Para la política peruana, el regreso del APRA plantea una cuestión clave: ¿puede una fuerza histórica resurgir después de años de ausencia, en un escenario electoral tan competitivo?

Contexto histórico del APRA
La Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA) fue oficialmente fundada el 7 de mayo de 1924, cuando su líder histórico, Víctor Raúl Haya de la Torre, entregó al presidente de la Federación de Estudiantes de México la bandera indoamericana, acto simbólico considerado como la fundación del APRA Continental. Desde sus inicios, la organización promovió una visión revolucionaria antiimperialista, buscando la integración latinoamericana y la transformación social, aunque posteriormente se consolidó como partido político en Perú hacia 1930, manteniendo siempre la figura carismática y doctrinaria de Haya de la Torre como referencia central.
Luego de décadas enfrentando persecuciones y proscripciones políticas, el APRA logró finalmente acceder al poder presidencial en Perú con Alan García Pérez, quien gobernó en dos periodos: 1985–1990 y 2006–2011. El primer mandato de García se destacó por su política inicial populista y luego la posterior crisis económica y social que afectó la imagen del partido. En su segundo gobierno, adoptó una postura más moderada y pragmática, marcando un giro respecto de los planteamientos históricos originales del APRA.

Ahora, con el retorno electoral y la presentación de la fórmula presidencial Del Castillo–Mulder, el partido intenta rescatar su relevancia política y enfrentar el desafío de actualizar su legado histórico para conectar con las nuevas generaciones de electores, una tarea que implica desarrollar una efectiva comunicación táctica para renovar su imagen pública.
Periodo de inactividad y ausencia del Congreso
El declive del APRA comenzó a materializarse en las elecciones parlamentarias extraordinarias del año 2020, cuando el partido no logró superar la valla electoral, lo que significó una inédita ausencia de representantes apristas en el Congreso peruano. Este revés histórico reflejó una profunda crisis organizacional y política dentro del APRA, agravada tras la muerte de Alan García en abril de 2019, quien había ejercido un liderazgo centralizador en el partido durante décadas.

Posteriormente, durante el proceso electoral general de 2021, el APRA enfrentó problemas administrativos serios: el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) rechazó la inscripción de sus listas congresales debido a errores en la presentación fuera de plazo. Esta situación llevó al partido a quedar completamente fuera de la carrera electoral, perdiendo su inscripción formal como partido. No fue sino hasta marzo del 2023 cuando lograron su reinscripción, tras un largo proceso legal que evidenció serios problemas internos y de gestión partidaria.
Este retorno a la arena electoral, tras años de inactividad y problemas internos profundos, obliga al APRA a prestar especial atención al manejo estratégico de la opinión pública. En un contexto donde la percepción ciudadana puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso político, resulta clave el uso adecuado de técnicas modernas como las operaciones psicológicas, fundamentales para neutralizar percepciones negativas acumuladas en su periodo fuera del juego político.

Anuncio de la fórmula Del Castillo–Mulder
El reciente anuncio de la fórmula presidencial aprista, encabezada por Jorge del Castillo como candidato presidencial y Mauricio Mulder como candidato a la primera vicepresidencia, fue realizado públicamente desde el Congreso de la República. Aunque algunos medios mencionaron que Belén García Mendoza, actual secretaria general del APRA, podría acompañarlos como segunda vicepresidenta, esta posibilidad aún no ha sido confirmada oficialmente por el partido.
Durante la presentación oficial de esta candidatura, Del Castillo resaltó con optimismo que “el APRA unida puede perfectamente llegar a segunda vuelta y ganar las elecciones”, planteando un mensaje claro hacia sus militantes y al electorado. Este posicionamiento refleja una estrategia orientada a restaurar la cohesión interna y proyectar estabilidad hacia fuera, aspectos fundamentales en una campaña electoral altamente competitiva y fragmentada como la que se aproxima para 2026.

El anuncio temprano y la definición clara de los principales nombres en la fórmula muestran un esfuerzo por controlar la agenda mediática desde el inicio. En tal contexto, resulta esencial que el APRA articule una efectiva gestión estratégica desde su propio War Room, donde se tomarán decisiones tácticas clave para influir en la opinión pública y enfrentar potenciales ataques políticos.
Perfiles y dinámica interna en la fórmula del APRA
Jorge del Castillo es una figura clave dentro del APRA, con amplia experiencia política acumulada durante décadas. Fue alcalde de Lima, congresista y primer ministro en el segundo gobierno de Alan García. Su reciente retorno político se da tras superar problemas judiciales derivados del caso Odebrecht, situación que lo mantuvo varios años fuera del escenario público. Ahora, con esta nueva candidatura presidencial, Del Castillo busca proyectar liderazgo y experiencia, dos activos políticos fundamentales para revitalizar al partido.
Por su parte, Mauricio Mulder ha desempeñado roles determinantes dentro del APRA, destacando especialmente su liderazgo orgánico y estratégico en la conducción del partido. Mulder, quien fue congresista en múltiples periodos, ha sido clave en mantener la cohesión interna y ha sido uno de los principales artífices de la reinserción política reciente del APRA. Su presencia en la fórmula presidencial refleja claramente la intención de aprovechar su capacidad organizativa, especialmente en un contexto donde la inteligencia política y la capacidad estratégica resultan vitales para enfrentar tanto rivales internos como externos.

Dentro del APRA existen otras figuras relevantes como Hernán Garrido Lecca, Enrique Valderrama y Carla García (hija del expresidente Alan García), quienes también se han perfilado como precandidatos internos en distintas ocasiones. La definición anticipada de la fórmula Del Castillo–Mulder podría generar disputas internas, pero también es una clara señal hacia afuera de unidad y decisión estratégica. El desafío será integrar y mantener equilibrada esta dinámica interna, evitando divisiones que puedan debilitar su candidatura hacia las elecciones del 2026.

Estrategia electoral del APRA hacia las elecciones 2026
El APRA ha decidido presentarse a las elecciones presidenciales del 2026 bajo una clara premisa: competir sin alianzas políticas. Esta decisión estratégica, ratificada recientemente por la Comisión Política del partido, busca fortalecer la identidad histórica y la cohesión interna del APRA. Para ello, se ha optado por una modalidad de elecciones internas denominada «un militante, un voto», que permite garantizar un respaldo legítimo y democrático de las bases hacia los candidatos presidenciales.
Competir sin coaliciones políticas ofrece ventajas y riesgos para el APRA. Por un lado, esta estrategia le permite al partido mantener control total sobre sus decisiones y narrativa, enfatizando su identidad histórica y doctrinaria. Por otro lado, la decisión implica un enorme desafío logístico y político, dado que deberán enfrentar un escenario electoral altamente competitivo sin contar con los recursos, alianzas o estructuras adicionales que podrían aportar otros partidos aliados. En este sentido, será vital para el APRA implementar una eficiente gestión estratégica electoral que permita maximizar recursos y minimizar riesgos.

Esta estrategia orgánica también busca diferenciar al APRA frente a otros partidos políticos peruanos que han recurrido frecuentemente a alianzas de corto plazo, cuyo propósito principal ha sido sumar votos a costa de sacrificar coherencia ideológica o identidad partidaria. Frente a ello, el APRA quiere transmitir un mensaje de integridad y estabilidad interna, apostando fuertemente por la cohesión ideológica y disciplinaria del partido, algo especialmente relevante cuando se enfrenta un entorno político donde la fragmentación y la volatilidad electoral son tan altas. En este contexto, dominar las técnicas avanzadas de marketing político será crucial para posicionar claramente esta estrategia en la mente del electorado.
Panorama electoral general, perspectivas del APRA y proyecciones hacia 2026
Las elecciones generales de Perú en 2026 se realizarán en un contexto de alta fragmentación política. Con más de cuarenta partidos políticos en competencia, se anticipa una carrera electoral sumamente compleja, con múltiples candidatos buscando posicionarse en un electorado cada vez más dividido. Ante este escenario, resulta fundamental entender claramente el calendario electoral, especialmente la primera vuelta presidencial programada para abril de 2026 y una eventual segunda vuelta prevista para junio.
Actualmente, el APRA enfrenta un desafío significativo en términos de posicionamiento público. Tras años de ausencia en el Congreso y fuera del proceso electoral, el partido necesita reconstruir su visibilidad, su narrativa y su conexión con el electorado. Para ello, será crucial desplegar una narrativa política que permita diferenciarse de otras propuestas y reactivar su base histórica sin quedar atrapado en el pasado.

Pese a estos desafíos, el retorno electoral del APRA posee un importante significado político y simbólico. Un eventual éxito en las elecciones de 2026 no solo significaría la recuperación electoral del partido, sino también un mensaje potente sobre la capacidad de recuperación y adaptación de los partidos tradicionales frente al auge de nuevos movimientos políticos en Perú. En este contexto, la habilidad para desarrollar una adecuada estrategia de contrainteligencia política será determinante para anticipar y neutralizar posibles ataques políticos provenientes de sus adversarios electorales.

Conclusión
El retorno electoral del APRA con la fórmula presidencial Del Castillo–Mulder es un acontecimiento político que trasciende lo meramente electoral, representando un intento decidido por parte del histórico partido para recuperar relevancia y reconectar con su base social tras años de ausencia política. El APRA enfrenta ahora el desafío crucial de superar una baja intención de voto y recuperar una identidad política clara en un escenario electoral altamente competitivo y fragmentado.
La gran incógnita sigue siendo si esta fórmula será suficiente para recuperar el protagonismo histórico que tuvo el APRA en la política peruana. Para lograrlo, el partido deberá ser capaz no solo de movilizar a sus militantes históricos, sino también de renovar y adaptar su discurso político a las expectativas actuales del electorado. En última instancia, la elección de 2026 definirá si el APRA está realmente listo para regresar con fuerza o si su reaparición será solo un intento más de resistirse a la marginalidad política.

4 respuestas
EL APRA HIZO EL MEJOR GOBIERNO EN EL 2006-2011. DEJO EN 7.4% DEL PBI EL CRECIMIENTO ECONOMICO…ALGUNOS MALOS AMIGOS Y COMPAÑEROS SUCUMBIERON ANTE LA CORRUPCION, PERO ESO NO DESMERECE LOS LOGROS EN ESE PERIODO, Y ES POR ESO QUE TENEMOS EXPERIENCIA EN SABER GOBERNAR Y SALVANDO LOS ERRORES, QUEREMOS NUEVAMENTE SER VIR AL PAIS.
Pero son unos hijos de puta rateros ese hijo de la gran puta del castillo ladrón como se le ocurre presentarse como candidato a presidente es un mal nacido a toda su familia lo tiene en USA despues de haber robado
Buenos días Srs estoy seguro que si los cuadros fueran renovados con gente joven de una gran actitud de servicio y un perfil transparente otro sería el cantar ,la gente experimentada y sin apetitos personales mantenerse en vanguardia como un soporte a los jóvenes, la Doctrina aprista es muy buena pero hay aplicarla de acorde a la época no soy militante aprista pero confío en su retorno
1- 2026, es la era, del pragmatismo. Y no ser dogmatico… 2- VRHT, fue un pensador idealista, pero nunca un izquierdista, pero con acciones democráticos, dirigenciales gremiales por la lucha de las reinvindicaciones sociales y redistribuidor de la riqueza con justicia social… 3- el pacto social del 2do gobierno de García, con crecimiento, desarrollo… fue el inicio de un partido de Centro con pragmatismo, pero con Corrupción… 4- los 5 puntos del fundador histórico ya no es el Camino, para una Visión de Estado ahora, solo es rescatable el pensamiento democrático, con una cultura política institucional, sin corrupción y con una merotecracia en todos los niveles de Estado… 5- Reforma del Estatuto : ej: Izquierda Democrática por Centro Democrático con crecimiento económico pragmático con Justicia Social con prioridades al Desarrollo y Orden Nacional… Saludos CPC Félix Vergara 🇵🇪