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Ucrania avanza hacia la producción local de misiles SCALP con apoyo británico y francés

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Ucrania dio este 24 de agosto un nuevo paso para producir localmente misiles de crucero SCALP. El Gobierno británico autorizó a la empresa europea MBDA a compartir con Kyiv información clasificada relacionada con los componentes británicos del sistema, una decisión necesaria para avanzar en las líneas de ensamblaje previstas en territorio ucraniano.

La medida complementa el acuerdo alcanzado anteriormente con Francia. En julio, París y Kyiv confirmaron oficialmente que Francia autorizaba la producción bajo licencia de misiles SCALP en Ucrania antes de finalizar 2026. La decisión británica era necesaria porque el misil combina tecnología francesa y británica y determinados componentes permanecen sujetos a restricciones de ambos países.

Reino Unido autoriza compartir información técnica

El anuncio fue realizado durante la visita a Kyiv del primer ministro británico Andy Burnham. Downing Street informó que el Gobierno permitió a MBDA liberar información clasificada sobre componentes británicos del SCALP para facilitar el establecimiento de líneas locales de ensamblaje en Ucrania.

La autorización no implica que Reino Unido entregue inmediatamente una fábrica completa ni que Ucrania pueda comenzar a producir grandes cantidades de misiles en el corto plazo. AP señaló que todavía se desconoce cuánto tiempo necesitará Kyiv para poner en funcionamiento esas líneas y qué nivel de producción podrán alcanzar inicialmente.

Francia había abierto el camino en julio

El acuerdo franco-ucraniano es anterior a la decisión británica. El 14 de julio, los presidentes de Francia y Ucrania publicaron una declaración conjunta que autorizó la producción bajo licencia de SCALP en territorio ucraniano y planteó comenzar el proceso antes de terminar 2026.

Ese documento forma parte de una cooperación industrial más amplia. Francia también autorizó la producción en Ucrania de municiones AASM y, junto con Italia, de misiles Aster 30 destinados a sistemas de defensa aérea. La estrategia francesa busca trasladar progresivamente parte de la fabricación y mantenimiento de armamento hacia territorio ucraniano.

Qué es el misil SCALP

SCALP es la denominación francesa del misil conocido en Reino Unido como Storm Shadow. Se trata de un arma de crucero lanzada desde aeronaves, desarrollada mediante tecnología británica y francesa y producida por MBDA. Su alcance supera los 250 kilómetros y está diseñada para atacar objetivos fijos con alta precisión.

Reino Unido y Francia comenzaron a entregar estos misiles a Ucrania durante la guerra, proporcionando a Kyiv una capacidad de ataque a mayor distancia que buena parte del armamento occidental suministrado durante las primeras etapas de la invasión rusa. Su disponibilidad, sin embargo, depende de existencias y ritmos de producción europeos relativamente limitados.

Producir en Ucrania cambia la lógica del suministro

Hasta ahora, gran parte del armamento occidental utilizado por Ucrania depende de entregas realizadas desde los inventarios o las fábricas de sus aliados. La producción bajo licencia introduce otra fórmula: trasladar parte del conocimiento técnico y de la capacidad industrial para que determinados sistemas puedan ensamblarse dentro del propio país.

Eso no elimina la dependencia externa. Componentes, financiamiento, maquinaria y propiedad intelectual continuarán vinculados a fabricantes europeos. Sin embargo, permite que una parte mayor del proceso productivo pueda realizarse en Ucrania y reduce la necesidad de depender exclusivamente de misiles terminados fabricados en Francia o Reino Unido.

La industria de defensa ucraniana gana peso

La producción de SCALP se integra en un proceso más amplio de expansión de la industria militar ucraniana. Durante la guerra, Kyiv ha aumentado considerablemente la fabricación local de drones, municiones y distintos sistemas de largo alcance, mientras varias empresas europeas han comenzado a desarrollar proyectos de producción conjunta.

El modelo también está cambiando la relación entre Ucrania y sus aliados. La cooperación ya no consiste únicamente en transferir equipos existentes, sino también en compartir licencias, procesos de fabricación y conocimiento industrial para ampliar la capacidad productiva dentro y fuera del territorio ucraniano.

La producción no tendrá un efecto inmediato

La decisión británica tiene importancia industrial, pero su impacto operativo dependerá del tiempo necesario para establecer las instalaciones. Douglas Barrie, investigador del International Institute for Strategic Studies citado por AP, señaló que la importancia real del acuerdo dependerá de la rapidez con la que los misiles ensamblados en Ucrania puedan entrar en servicio.

Por ello, la medida no resuelve las necesidades militares inmediatas de Kyiv. Ucrania sigue dependiendo de suministros occidentales para diferentes sistemas, particularmente interceptores de defensa aérea, mientras sus propias plantas necesitan financiamiento, equipos y cadenas de proveedores capaces de sostener una producción mayor.

El financiamiento sigue siendo uno de los principales límites

El crecimiento de la industria ucraniana ha permitido aumentar la capacidad de fabricación, pero producir más armamento requiere contratos y financiamiento estables. The Wall Street Journal señaló que varias iniciativas industriales enfrentan precisamente esa limitación: existen sistemas desarrollados o instalaciones disponibles cuya producción todavía no puede ampliarse al ritmo que Kyiv considera necesario.

Los proyectos con Francia y Reino Unido intentan combinar tecnología europea con capacidad productiva ucraniana, pero el volumen final dependerá de cuánto estén dispuestos a financiar Kyiv y sus socios. La autorización para fabricar un sistema y la capacidad de producirlo a escala son etapas diferentes del mismo proceso.

Rusia cuestiona la decisión británica

Moscú criticó el anuncio. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, afirmó este lunes que la transferencia de tecnología británica incrementará la implicación occidental en la guerra. Reino Unido respondió defendiendo su derecho a continuar apoyando militarmente a Ucrania.

Rusia también señaló que intenta localizar las instalaciones donde Ucrania desarrolla y fabrica armamento de largo alcance. Esto significa que cualquier nueva línea de producción deberá operar en un entorno donde las instalaciones industriales y energéticas continúan expuestas a ataques rusos.

La producción local también plantea un problema de protección

Instalar capacidad de fabricación dentro de Ucrania puede reducir determinados problemas logísticos, pero introduce otros. Las plantas, almacenes y cadenas de suministro necesitan protección frente a ataques con misiles y drones, lo que obliga a combinar producción industrial con medidas de dispersión, redundancia y defensa aérea.

Ese riesgo explica por qué parte de la cooperación industrial también se desarrolla fuera del territorio ucraniano. Algunas empresas europeas producen componentes o sistemas diseñados en Ucrania mientras otras avanzan hacia instalaciones conjuntas dentro del país, generando una red de producción distribuida entre ambos espacios.

De entregar armas a compartir capacidad de producción

La decisión anunciada este 24 de agosto muestra una evolución concreta en la asistencia militar europea. Francia había autorizado la producción bajo licencia y Reino Unido ahora permite compartir la información técnica necesaria sobre sus componentes del SCALP. El siguiente paso será convertir esas autorizaciones en líneas industriales capaces de fabricar misiles de manera regular.

El alcance del proyecto todavía debe medirse con cautela. No existe información pública suficiente sobre cantidades, costos o ritmo de producción y AP advierte que sus resultados no serán inmediatos. Lo confirmado es que Ucrania está pasando de recibir SCALP fabricados en Europa a preparar capacidad para ensamblarlos y producirlos bajo licencia en su propio territorio, con participación directa de Francia y Reino Unido.

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