Publicaciones

INVERSIÓN Y DOMINIO ELECTORAL: LA ESTRATEGIA QUE DEFINIÓ ECUADOR 2025

Tabla de contenidos

Las elecciones ecuatorianas de 2025 se definieron por una lectura fría y quirúrgica de la cartografía del poder. Daniel Noboa no ganó simplemente por ser popular; ganó porque tomó la decisión técnica de invertir donde el retorno político era máximo, de manera estratégica, transformó el gasto en dominio. 

Pero el error de los analistas es mirar el resultado sin diseccionar la ingeniería de la campaña. ¿Cómo se derrota a una maquinaria histórica con menos estructura de suelo? La respuesta está en entender que Noboa invirtió para asfixiar. 

LA ASIMETRÍA EN LA INVERSIÓN

Toda la elección se explica por una desproporción táctica inicial. 

Por un lado, Revolución Ciudadana, partido con el que postuló Luisa Gonzálesz, apostó por una resistencia identitaria, dejando todo a lealtad de sus bases históricas; por otro lado, Acción Democrática Nacional (ADN), partido de en ese entonces, candidato a la presidencia, Luis Noboa, ejecutó una estrategia de ocupación territorial digital. La estrategia de Noboa no buscó convencer a todos los ecuatorianos; buscó saturar el ecosistema del adversario en donde más le afectaba.

Existe un indicador financiero que separa con claridad a cada candidatura: la capacidad de sostener una presencia constante, múltiple y coordinada en el territorio digital. En este plano, la elección de 2025 evidenció una asimetría de inversión en publicidad en redes, que condicionó el juego:

  • Daniel Noboa Azín: USD 3.824.760 
  • Luisa González: ≈ USD 653.000 

Noboa transformó esa superioridad en control del ritmo, la frecuencia y la repetición del mensaje. La asignación del presupuesto siguió una lógica de segmentación mediante geotargeting, entendido como la focalización de la inversión publicitaria en lugares específicos.

De esta forma, se muestra mensajes y contenidos acordes a las necesidades, preocupaciones y contextos propios de cada territorio, y concentrando el esfuerzo donde la influencia electoral resulta mayor o la competencia política se vuelve más decisiva.

LA SEGMENTACIÓN COMO ARMA

Guayas y Pichincha no fueron tratadas simplemente como las provincias más pobladas, sino como los centros neurálgicos de la psicología nacional. Allí, Noboa desplegó su artillería pesada, transformando el dinero en control narrativo.

  • Guayas: Inversión de 581.975 USD (Noboa) vs. 164.232 USD (González).
  • Pichincha: Inversión de 567.851 USD (Noboa) vs. 101.943 USD (González).

Esto no es una brecha de pauta; es una señal de dominio. Pero el dinero no se gastó igual. Utilizando técnicas avanzadas de microtargeting y segmentación psicográfica, el equipo de Noboa entendió que estas provincias vibran en frecuencias opuestas:

  • Guayas: Ante el miedo y la violencia urbana, la respuesta fue seguridad. Noboa invirtió más de 500.000 USD enfocándose en Durán y Guayaquil. Mientras el correísmo apostaba al territorio, Noboa ganó la batalla de la atención en los celulares retomando la narrativa del ‘Plan Fénix’, no como una novedad, sino como la ratificación agresiva de su propuesta de mano dura.
Grafico Luisa Gonzales vs Daniel Noboa | Que
  • Pichincha: El objetivo fue la clase media y el voto de opinión. La inversión aquí fue abrumadora para consolidar una imagen de estabilidad. Un dato revela la magnitud de la apuesta: en Azuay, el gasto de Noboa superó en una proporción de 8 a 1 al de Luisa González, asegurando el voto joven y universitario cuencano.

EL ARTE DEL CERCO

Cuando no puedes tomar la fortaleza enemiga, debilítala hasta que deje de decidir el resultado.

Cuando un territorio pertenece históricamente al adversario y cambiar el resultado resulta poco probable, la campaña orienta sus recursos a reducir la diferencia, mas no a revertirla. En bastiones históricos del correísmo como Manabí, se cumplió ese objetivo:

  • Manabí: Noboa invirtió 162.148 USD frente a 68.806 USD de González.
  • Azuay: La relación fue aún más agresiva: 284.511 USD contra apenas 34.704 USD.

Esta presión constante tuvo como finalidad limitar el margen de ventaja de Luisa González, no desplazarla completamente. Al achicar la brecha en esos bastiones, el impacto nacional del voto correísta disminuyó y el resultado final se volvió más favorable.

LA MANIOBRA SILENCIOSA: LOS CORREDORES ESTRATÉGICOS

Más allá de los grandes polos, la campaña de ADN ejecutó un patrón de inversión sostenida en lo que podríamos denominar «corredores electorales»: El Oro, Tungurahua, Loja y Los Ríos. Estas provincias, que articulan los flujos productivos y logísticos entre la Costa y la Sierra, recibieron una inyección de recursos homogénea de entre 109.000 y 130.000 USD por territorio.

La diferencia con la Revolución Ciudadana, que apenas promedió 30.000 USD en estas zonas, fue abismal. Noboa no solo compró alcance, sino precisión: mediante geotargeting monetario y microtargeting psicográfico, segmentó mensajes de orden y empleo adaptados a la realidad económica local. El resultado fue una operación de «contención activa»: ganar con claridad en El Oro y frenar la sangría de votos en bastiones ajenos como Los Ríos. Así, estos territorios, que por separado no deciden una presidencia, terminaron construyendo una mayoría en bloque insuperable.

EL DOMINIO SILENCIOSO: CUANDO HASTA LA PERIFERIA IMPORTA

El verdadero poder se debe sentir, no solo exhibirse. Y se siente, sobre todo, cuando incluso los territorios menores están bajo control absoluto. No es raro que las provincias de baja densidad electoral sean irrelevantes o «ruido estadístico» en una campaña electoral, sobretodo para la utilización estratégica de los recursos. Pero en esta ocasión, fueron integradas al esquema general de la estrategia. 

Lejos de ser irrelevante, la periferia se convirtió en un motor clave del resultado. El bloque conformado por Bolívar, Galápagos, Pastaza, Napo, Carchi y Zamora Chinchipe entregó una ventaja contundente a Daniel Noboa: 182.615 votos netos por encima de Luisa González. Al constituir el 15,38% del margen total de la elección, estas cifras demuestran que el control territorial en zonas de baja densidad es tan vital como el desempeño en las grandes urbes. 

Este rendimiento no fue accidental. En las mismas provincias de baja densidad que aportaron 182.615 votos netos, la campaña de ADN sostuvo una inversión digital constante. El contraste en la publicidad en redes de este grupo es revelador:

  • Daniel Noboa – 102.360 USD
  • Luisa González – 30.282 USD

La relación es inequívoca: una inversión focalizada, incluso en territorios de menor volumen, permitió transformar la presencia digital en un margen electoral acumulable que blindó el resultado nacional.

Buscó impedir que surgiera cualquier foco de resistencia inesperado. Aseguró que no haya un cabo suelto que pudiera jugarle en contra más tarde

PSICOGRAFÍA: EL CANDIDATO DE LOS MIL ROSTROS

El equipo de Noboa no segmentó solo por demografía (edad o sexo), sino por dolores y deseos. En la práctica, gracias al microtargeting, la candidatura tuvo «rostros» distintos según la emoción dominante de cada audiencia:

  1. Segmento «Jóvenes Sin Futuro» (Gen Z): Para ellos, Noboa fue el «anti-político». Con videos, con humor y tendencias virales, se presentó como alguien que «resuelve». El efecto fue volver al candidato aspiracional y que sea compatible para un público joven que desconfía de la política tradicional.
  2. Segmento Mujeres y Madres: Aquí se activó el activo estratégico del «poder blando»: Lavinia Valbonesi, esposa de Daniel Noboa y actual Primera Dama. Su imagen humanizó al candidato, proyectando familia y causas sociales, sirviendo de contrapeso emocional a la narrativa de seguridad militarizada.
  3. Segmento «Víctimas de la Inseguridad» (Geotargeting puro): En zonas rojas identificadas por geolocalización (Durán, Esmeraldas, Machala), la pauta cambiaba radicalmente. Máxima crudeza y con imágenes de operativos y lenguaje de guerra.

Noboa dominó las grandes urbes: Ganó en Quito, Guayaquil, Cuenca, Ambato y Santo Domingo. Su mensaje resonó con el votante urbano preocupado por el empleo formal y la seguridad patrimonial.

González resistió en la ruralidad costera: Mantuvo fuerza en cantones agrícolas de Manabí y Los Ríos (ej. Vinces, Chone), donde la economía depende de subsidios y precios de sustentación, áreas donde el Estado benefactor es insustituible.

LAS LEYES DEL PODER: LECCIONES DEL LABORATORIO ECUATORIANO

Ecuador 2025 dejó una enseñanza brutalmente clara para quien quiera entender la anatomía del poder contemporáneo: no gana quien grita más fuerte, gana quien ocupa mejor el espacio. Daniel Noboa no venció por una épica movilizadora de masas ni por una mística ideológica arrolladora. Venció porque entendió algo que su adversaria subestimó: la política ya no se disputa en bloques monolíticos, se disputa en capas de datos.

De este análisis forense emergen cuatro leyes fundamentales que redefinen el juego:

1.El territorio precede al mensaje 

      La primera lección es la inversión del método tradicional. Noboa no lanzó un discurso para luego buscar dónde colocarlo. Hizo lo contrario: leyó el mapa, identificó miedos y fracturas provinciales mediante análisis de datos, y recién ahí diseñó mensajes específicos. El dinero no se dispersó; se alineó con la cartografía.

      2. El adversario no siempre se destruye; a veces se encierra

      Revolución Ciudadana nunca fue aniquilada; fue contenida. Sus bastiones resistieron, pero quedaron aislados. Sin capacidad de expansión, sin puentes hacia las provincias medianas y sin penetración real en el voto joven urbano, su techo electoral quedó sellado mucho antes de la segunda vuelta. Noboa aplicó un torniquete digital: cortó el flujo de crecimiento del rival y dejó que el tiempo hiciera el resto.

      3. La identidad no compensa la ausencia digital

      La lealtad histórica puede sostener un piso electoral, pero jamás rompe un cerco estratégico. En un ecosistema dominado por algoritmos, microtargeting y consumo móvil, quien no controla el flujo de información queda atrapado defendiendo el pasado. Luisa González apostó a que la identidad del partido corregiría la asimetría de recursos. Se equivocó. La identidad sin presencia se diluye. Y la presencia, hoy, es digital, constante y adaptada psicográfica mente al usuario.

      4. El dinero no gana elecciones cuando se gasta; las gana cuando se ordena 

      La cifra final no importa tanto como la intención estratégica detrás de cada dólar. Noboa fue el que gastó con mayor disciplina. Cada provincia cumplió una función táctica: imponer agenda en las grandes, cerrar el cerco en las medianas y prevenir rupturas en las pequeñas. Luisa González no perdió solo por falta de fondos; perdió por operar bajo una lógica de campaña anclada en la televisión y el mitin, donde la movilización física bastaba. En 2025, eso es insuficiente.

      CONCLUSIÓN FINAL

      En el Ecuador de 2025, ganó quien entendió que la billetera sin estrategia es solo gasto, y que la ideología sin algoritmo es solo nostalgia. En mi experiencia, es uno de los casos donde se usa una inversión alta y con estrategia, en comparación al caso peruano

      El poder contemporáneo no se proclama desde un balcón. Se construye en silencio, provincia por provincia, pantalla por pantalla, segmento por segmento. Cuando el día de la elección llega, el resultado en las urnas solo confirma lo que el mapa y la estrategia de microtargeting ya habían decidido semanas atrás.

      Esa es la sentencia final del caso:

      El que entiende el mapa, gobierna el resultado. 

      Deja una respuesta

      Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *