Toda campaña es una secuencia vital de hitos, decisiones y recursos. Quien no entiende la cronología de la inversión, no entiende la política moderna.
El error más común de los analistas es mirar el resultado sin diseccionar el proceso. Se discute quién ganó, pero se ignora cuándo se invirtió, cuánto costó y en qué segundo exacto se liberó el presupuesto. Ahí, en la oscuridad del flujo de caja y la pauta digital, es donde realmente se ganan o pierden las guerras electorales.
Este informe es una autopsia financiera y estratégica de las campañas en Argentina, Ecuador, Bolivia y Chile, y culmina con una alerta temprana sobre la asimetría brutal que ya define el escenario Perú 2026.
ARGENTINA 2023: Saturación vs. Francotirador
La campaña no se financia para existir; se financia para dominar el cierre.
La lección argentina es fría: el dinero no acompañó al calendario, respondió al nivel de riesgo.
• La Maquinaria Massa: El oficialismo entendió la pauta no como comunicación, sino como artillería. Tras unas PASO de “mantenimiento” (≈ USD 1,37 millones), desataron una ofensiva total en los 90 días finales: ≈ USD 8,52 millones en Meta y una red paralela en Google Ads. El objetivo no fue convencer, sino contener, fragmentar y sembrar miedo. Fue una operación de control de daños masiva.
• El Fenómeno Milei: Operó con la lógica inversa. Con el gasto más bajo en las PASO (≈ USD 0,51 millones), Milei no compró espacios; hackeó la conversación. Su inversión fue quirúrgica, diseñada para amplificar lo que ya era viral orgánicamente en TikTok y X. Mientras Massa pagaba por saturar, Milei cobraba atención por provocar.
• El Fracaso Clásico: Patricia Bullrich siguió el manual del siglo XX (vía pública, aparato, medios masivos) y obtuvo resultados del siglo XX. Tuvo presencia, pero nunca tuvo dominio.
Conclusión: El desenlace no favoreció a quien tuvo más dinero visible, sino a quien entendió que el algoritmo premia la emoción, no la pauta institucional
ECUADOR 2025: La Batalla por la Atención
En una guerra digital, la «austeridad» no es virtud; es desaparición.
Ecuador demostró que el control del canal define el control del resultado.
- El ROI de Noboa: Daniel Noboa redefinió la eficiencia. Reportó formalmente USD 224,000, pero ejecutó una operación estimada en USD 3.6 millones. Su trinchera fue TikTok (emoción/movilización) y X (narrativa/defensa). La web tradicional fue irrelevante.
- La Invisibilidad de Tabacchi: Con menos de USD 50,000 en digital y una apuesta por medios tradicionales, Tabacchi demostró que ignorar el ecosistema digital es firmar el acta de defunción política antes de empezar.
BOLIVIA Y CHILE: Dos Caras de la Moneda
• Bolivia (Polarización Total): Se enfrentaron dos modelos irreconciliables. Rodrigo Paz apostó al territorio físico puro (0% algoritmo, 100% suela de zapato en 220 municipios), mientras Tuto Quiroga intentó sustituir la calle con la tarjeta de crédito (≈ USD 145 mil en Meta).
• Chile (La Guerra Híbrida): José Antonio Kast (≈ USD 62 mil) utilizó la pauta para micro-segmentar el miedo y el orden (migración/seguridad). Pero lo crucial fue lo que no se vio: un “segundo anillo” de inversión de terceros (estimado en ≈ USD 128 mil adicionales) que atacó sin manchar al candidato. La lección chilena es clara: la pauta oficial es para proponer; la pauta paralela es para destruir.
ALERTA PERÚ 2026: Una Carrera Desigual
La precampaña no está comenzando; para algunos, ya terminó.
Mirando hacia el 12 de abril de 2026, el escenario peruano no muestra una competencia, sino un monopolio de la visibilidad. La inversión en publicidad digital se ha convertido en el único indicador real de capacidad operativa, y los datos revelan una fractura estructural en el sistema político.
No todos están corriendo. La inmensa mayoría de candidatos son, hoy por hoy, fantasmas digitales. Mientras tanto, dos actores han tomado el control absoluto del feed de los peruanos.
El Club de los Millones (Dominio Total)
Estos dos candidatos no están «haciendo presencia»; están comprando el ecosistema antes de que empiece la batalla oficial:
- José Luna Gálvez (Podemos Perú):S/ 12,085,533. (≈ USD 3,22 millones).
- Lectura: Una cifra astronómica que supera, combinada, a todo el resto del espectro político. Luna no compite, satura.
- César Acuña (APP):S/ 1,049,733. (≈ USD 280 mil).
- Lectura: El único con capacidad de intentar seguir el ritmo, aunque a una distancia de 12 a 1.
La Clase Media Digital (Resistencia)
Intentan mantener la cabeza fuera del agua con recursos limitados:
• Rafael López Aliaga: S/ 55,447 (≈ USD 14,800)
• Keiko Fujimori: S/ 52,534 (≈ USD 14,000)
• Yonhy Lescano: S/ 40,309 (≈ USD 10,700)
El Cementerio Digital (Irrelevancia)
Más de 20 candidatos, incluyendo a partidos históricos y figuras mediáticas (Partido Morado, Avanza País, APRA, Carlos Álvarez), registran CERO inversión o montos anecdóticos (menos de S/ 5,000).
La sentencia es dura: En el Perú de 2026, quien no está invirtiendo hoy, ya está llegando tarde a la conversación de mañana. La asimetría financiera entre José Luna y el resto no es una brecha; es un abismo que definirá las reglas de juego de la próxima elección.